
Por Jorge Díaz, candidato a diputado C56
En Chile sabemos honrar la derrota heroica. Cada 21 de mayo, el país entero recuerda a Prat y a su tripulación, y está bien que así sea. Pero la memoria cívica no puede quedarse solo en el sacrificio: también debe celebrar la victoria que abrió el camino a la paz y a la configuración del Chile que conocemos. Ese es el sentido de esta propuesta: declarar feriado nacional el 7 de junio, fecha del Asalto y Toma del Morro de Arica (1880), hoy feriado únicamente en la Región de Arica y Parinacota.
Hito de impacto nacional
El 7 de junio de 1880, las tropas chilenas al mando del coronel Pedro Lagos coronaron la campaña de Tacna y Arica con la toma del Morro. Fue una acción breve y decisiva, que en menos de una hora doblegó la defensa peruana encabezada por Francisco Bolognesi y habilitó la campaña de Lima. No fue un episodio aislado de una ciudad del norte; fue el giro operacional que definió la fase final de la Guerra del Pacífico.
El Estado de Chile ya reconoce este significado: el Morro es Monumento Histórico, existe un museo dedicado a su memoria, y el Ejército conmemora ese día el Día del Arma de Infantería. La ritualización es nacional; lo que falta es que la ciudadanía la reconozca como tal con un feriado nacional.
¿Por qué es sólo regional?
Porque así lo establece la ley vigente. Desde 2013, por decisión del Congreso, el 7 de junio fue declarado feriado regional con el propósito explícito de fortalecer la identidad de Arica y Parinacota. Esa intención se cumplió con creces. Pero la historia y su pedagogía exceden las fronteras administrativas: si el 21 de mayo (combate de Iquique y Punta Gruesa) fue erigido en feriado nacional por ley en 1915, la magnitud histórica del 7 de junio es plenamente comparable. La diferencia no es de mérito; es de alcance normativo.
Lo que enseña el 7 de junio
La memoria pública necesita equilibrios. De Iquique aprendimos el valor del deber llevado hasta las últimas consecuencias; de Arica, la eficacia de la coordinación, la audacia y el liderazgo en una victoria que evitó más derramamiento de sangre al acelerar el desenlace de la guerra.
Llevar esta lección al calendario nacional no es un capricho conmemorativo. Es una política de educación cívica: escuelas, familias y medios cuentan con un hito para enseñar historia, geografía, identidad fronteriza y cultura de defensa. En un país que enfrenta desafíos de cohesión, narrar juntos nuestras victorias también construye pertenencia.
Objecciones
“Chile ya tiene muchos feriados.” Proponemos que el 7 de junio no sea feriado irrenunciable y que no genere “puentes” ni traslados. Su foco es cívico-educativo, no vacacional.
“Es una fecha sensible para el Perú.” Precisamente por eso, el diseño institucional debe ser respetuoso: rito solemne, acento histórico, cooperación museográfica y académica binacional cuando corresponda. Conmemorar no es provocar; es recordar con altura, como ya lo hacen nuestras instituciones.
“¿No basta con el feriado regional?” No. La Guerra del Pacífico moldeó al Chile de hoy y la toma del Morro cambió el curso de esa guerra. El aprendizaje pertenece a todo el país.
Propuesta legislativa
Para evitar ambigüedades, el cambio puede hacerse con una modificación breve y precisa:
Artículo único. Modifícase la Ley N° 20.663 en el sentido de declarar feriado nacional el día 7 de junio, “Día de la Toma del Morro de Arica”. El acto oficial principal de conmemoración tendrá lugar en la ciudad de Arica. El feriado tendrá carácter no irrenunciable y no será objeto de traslado para conformar fines de semana largos.
Alternativamente, puede incorporarse el 7 de junio al catálogo general de feriados patrios, conservando las mismas condiciones. La técnica legislativa es accesoria; lo esencial es el reconocimiento nacional del hito.
Beneficios esperables
- Educación y memoria: más y mejores actos escolares, visitas a museos y producción de contenidos didácticos.
- Cohesión territorial: Arica al centro del rito, con transmisión nacional y programación cultural en regiones.
- Cultura cívica: equilibrio entre el homenaje al sacrificio (21 de mayo) y la celebración de una victoria decisiva (7 de junio).
Esta es una invitación a diputadas y diputados, senadoras y senadores de todos los sectores. No busca reescribir la historia, sino elevar al calendario nacional una historia que ya nos pertenece. Si honramos Iquique por su heroísmo, honremos Arica por su triunfo.
Convertir el 7 de junio en feriado nacional no añade solo un día de descanso; agrega un sentido. Ese sentido —de victoria, de unidad y de memoria— es el que hoy necesitamos cultivar.
Por Jorge Díaz, candidato a diputado C56.
